miércoles, 8 de junio de 2011

Dejémonos de eufemismos, por favor (Publicado por El Mostrador)

Se equivoca usted si piensa que el debate de las últimas semanas a propósito del AVC es una discusión sobre matrimonio homosexual. De lo que en realidad se está hablando es de  la naturaleza de la ley y sobre todo, del interés que debe prevalecer en ella. El mismo Simonetti lo reconocía en Tolerancia Cero: lo que homosexuales quieren es igualdad ante la ley, con todo el reconocimiento social que esa igualdad lleva consigo. El matrimonio gay sería sobre todo un instrumento en vistas a conseguir este otro objetivo.

La discusión se da entonces entre dos grupos: el de quienes aspiran a legitimar su conducta por medio de la ley, y el de quienes creen que la ley está llamada a promover su propia forma de vida y no otras. Ambos se equivocan y por la misma razón. La ley no existe para satisfacer intereses particulares: ni el de quienes quieren ser reconocidos socialmente, ni el de los que aspiran a encontrar en ella el reflejo fiel de sus propias creencias. El debate parece haber tomado la forma, como diría Foucault, de una lucha de poder en la que unos quieren imponerse y otros simplemente resistir.

El carácter universal de la ley la obliga entonces a tomar distancia de cuestiones subjetivas (a menos, claro está, que pretenda constituirse en un producto hecho a la medida y al gusto del consumidor). Por eso mismo, ella no se puede deducir de ejemplos o casos, sino de la razón. Cualquier liberal estaría de acuerdo con Kant en que “el derecho es el conjunto de condiciones que permite a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos” y estaría de acuerdo en que en esa misma medida no puede interferir en asuntos privados salvo que efectivamente sean de interés público.

La universalidad de la ley exige por tanto que ella tampoco toque la cuestión moral como moral. Si la ley prohíbe y sanciona conductas como el robo, el asesinato y la pedofilia no es porque dentro de sus objetivos esté el de hacer ‘buenos’ a ladrones, asesinos y pedófilos, sino simplemente porque busca promover conductas que hagan posible la vida en común y correlativamente, prohibir aquellas que no la permitan. Lo que es determinante desde la perspectiva moral (si el ladrón dejó de robar porque no quiere ser injusto o por miedo a la sanción) es irrelevante desde el punto de vista legal.
Usted se preguntará si realmente es posible la prescindencia de criterios morales en la ley y tiene toda la razón en hacerlo. El sólo hecho de pensar que ella deba supeditarse a ‘hacer posible la vida en común’ presupone que la ‘vida en común’ es algo ‘bueno’. Es decir, moralmente deseable. Pero algo diferente es pensar que ella puede alcanzar el ámbito de lo privado cuando ese ámbito no afecta a terceros. El mismo Tomás de Aquino piensa que la ley está llamada a prohibir y a perseguir “sólo los (vicios) más graves, aquellos de los que puede abstenerse la mayoría y que, sobre todo, hacen daño a los demás, sin cuya prohibición la sociedad humana no podría subsistir”.

Desde esa perspectiva, la homosexualidad como condición e incluso como conducta no puede ni debe ser sancionada. Promover, en cambio, el matrimonio homosexual es dar un paso más, un paso más hacia la privatización de la ley.

Un paso que no garantiza, como se pretende, la igualdad ante la ley; porque lo que piden los homosexuales no es tener acceso al matrimonio (que lo tienen) sino hacer del matrimonio una institución a la medida de sus preferencias. ¿Por qué? Simplemente porque con ella se consigue algo que sólo accidentalmente dice relación con el matrimonio: aceptación social. Cabe preguntarse entonces si la ley puede ser un instrumento que esté a merced del capricho de los diferentes y múltiples grupos de interés (dentro de los cuales podría estar, el día de mañana, el de los conservadores).

Un paso más, también, porque el matrimonio está indisolublemente asociado a los hijos. Y cuando digo indisolublemente asociado a los hijos lo digo pensando en la razón por la cual el Estado reconoce en el matrimonio una cuestión de su incumbencia. En asuntos de naturaleza afectiva (relaciones sentimentales hetero u homosexuales), poco y nada tiene que decir el Estado. En lo que se refiere a la familia, en cambio, y sobre todo a los hijos que surgen de una relación, de forma natural o por la vía de la adopción, el Estado no puede dejar de intervenir.

Esa es la razón por la que se prohíbe el matrimonio entre consanguíneos y esa es la razón por la que no debería aprobarse una ley de matrimonio homosexual.

Pensar el AVC como un analgésico emocional para el dolor que experimentan los homosexuales es una ingenuidad o mejor aún, una frivolidad que no atiende a los efectos que esa medida de mitigación puede llegar a tener. 

Una discusión seria sobre el AVC obliga a considerar entonces dos puntos. El primero, si la ley se puede prestar para satisfacer deseos de grupos marginales. El segundo, si la homosexualidad es o no una condición que pueda tener efectos adversos en la crianza de los niños que los inhabilite para la adopción.

Juristas y psiquiatras: ustedes tienen la palabra. 


http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/06/08/dejemos-los-eufemismos-por-favor/

Esta columna recibió la siguiente respuesta en El Mostrador:

http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/06/09/la-vuelta-de-carnero-de-tere-marinovic/

17 comentarios:

  1. Estimada Tere, hoy quede out side, el sofware y más probable el harware que tengo instalado no me permiten comprender a cabalidad los argumentos de fondos de tu artículo. Instuyo que son poderosos, lo que me obliga a pedirte me ayudes a ampliar mi conociemiento sobre ellos.
    No tengo claro si por tus razones u otras que aun no comprendo siento que el "matrimonio" homosexual no aporta bienestar a la sociedad.
    Sin embargo, también siento con igual fuerza, que estas relaciones son un hecho (si bien marginales y no deseables, tampoco son punibles) y, por lo tanto, deben tener un marco jurídico que les otorgue deberes y derechos entre si y ante la sociedad.
    Un abrazo,

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  2. Estuve leyendo el artículo y los comentarios en EM. A ver si se me quedó algo en el tintero: homofóbica; fascista reaccionaria; retrógrada (incapaz de notar los cambios sociales de la sociedad actual); algo mas?... ah, sí!! Lero lero, algún hijo te "saldrá" homosexual (porque actualmente no se puede usar "maricon" ni pa los insultos).
    En fin, no sé cómo no te cansa leer tanta lesera junta. Yo me picaría al tiro y los mandaría a todos al carajo... el siguiente es el comentario en serio

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  3. Tere a que te refieres cuando dices "(...)lo que piden los homosexuales no es tener acceso al matrimonio (que lo tienen)"

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  4. La Ley es definida como la declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita por la Constitución, manda prohíbe o permite.
    En efecto, es una definicón puramente técnica y tu análisis me parece "quirúgico" y muy interesante. Si bien la legislación protege la igualdad ante la Ley, esto no significa que no se puedan hacer discriminaciones, sino que éstas no deben ser arbitrarias y, por tanto, resulta necesario debatir los verdaderos temas de fondo que subyacen estos conceptos técnicos.
    Pero si la Ley es solo un mecanismo, una herramienta, quiere decir que se encuentra al servicio de cualquier postura valórica de fondo y, según la tendencia de moda y turno, se transformará en un garrote o una zanahoria, según el incentivo o desincentivo que se trate de lograr mediante su dictación.
    Aunque tecnicamente no le encuentro nada de malo a esto, es en ese momento donde otras definicones -menos técnicas pero más... no sé, humanas?- entran en juego.
    Es por eso que cuando me dicen que la Ley es como las serpientes (sólo muerde a los descalzos), aunque tenga argumentos técnicos para refutar, muchas veces solo me queda tragar saliva y orgullo y bajar la cabeza.

    Un poco enredado? Lo sé, pero es la forma en que se debate mi sesera.
    Saludos

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  5. Jorge, estamos de acuerdo en que la homosexualidad es una realidad. Estamos de acuerdo también en que de la convivencia de parejas se pueden derivar toda clase de problemas... por ejemplo, no se puede testar a favor suyo, o lo que se puede es solo una parte, o bien, no se pueden tener de cargas familiares, en fin, tantas cosas.

    Un tema es ése y otro, completamente distinto, es usar las leyes para consagrar relaciones afectivas. Ojo que esto yo lo aplico por igual a heterosexuales. ¿Desde cuándo un pololeo, un noviazgo, o un concubinato son de incumbencia del Estado? Desde que hay hijos!!! De otra forma, si se trata de que yo me junto con un señor, para estar con él hasta que las cosas anden más o menos bien, y sin ningún ánimo de tener hijos...¿hablamos de matrimonio? No ¿Puede tener derivadas esa relación? Si, y se puede flexibilizar la ley en ciertos aspectos. Pero el matrimonio es algo distinto y conviene que sea distinto.

    Simonetti lo repetía anoche: queremos legitimidad social. Quién cresta dijo que las leyes están para eso? Yo creo que no y que hacer estas concesiones es entrar en una dinámica de nunca acabar.

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  6. xnodejar: búscate un nombe más fácil, primero que nada. Quería decir, simplemente, que el matrimonio está abierto a los que quieran casarse, homosexuales también pueden hacerlo, pero con pareja de otro sexo. Lo que ellos piden no es poder casarse, sino cambiar la institución misma. Cachai?

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  7. Cristián, varios:

    Los comentarios del Mostrador son geniales, algún día escribiré una columna para ellos. El único problema es que algunos creen que son representativos, y se asustan. No es así, hay que saberlo y hay que decirlo. Tengo buenos amigos en el Mostrador y he conocido a mucha gente de izquierda y/o liberales que no tiene nada que ver con ese estilo odiocrático.

    Ahora, la discusión que planteas es súper interesante. Fíjate que en la columna hay por una parte, una referencia a la universalidad de la ley. Para evitar que el día de mañana, para exagerar un poco las cosas, llegue uno que diga que se quiere casar con una muñeca, o con dos mujeres. En fin, las cosas no se pueden cambiar simplemente por el capricho de un grupo.

    El matrimonio homosexual para mi sería más o menos indiferente, solo en parte eso sí, si no fuera porque involucra a los hijos.

    En fin, el supuesto del que yo parto es que esa condición es una anomalía, lo cual no implica tratarlos mal ni excluirlos ni nada por el estilo, salvo entender que se trata de un elemento invalidante para los efectos de criar hijos.

    Saluds

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  8. Esa combinacion, tere y marinovic, me suena magallanica, o para ser mas presiso, porvenireña.
    estoy en correcto?
    talvez conoci a sus padres o a sus abuelo.
    saqueme de la duda por favor.
    Felicitaciones por su columna en el mostrador, que leo todas las semanas.

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  9. Teresa, por supuesto que al ver a Simonetti en T0 me quedó claro que el objetivo final buscado es el reconocimiento social y que para ello no solo necesitan el matrimonio sino que su consecuencia social más lógica que son los hijos.
    Por eso mi "estómago" me hace rechazar esta opción.
    Lo que te pedía en el comentario era ilustrarlo, dado que (en mi condición de Ingeniero Comercial) no logro comprender los argumentos de fondos que das. Me pierdo en el terreno filosófico puro y más aun en lo filosófico legal.
    El fondo de mi comentario tampoco es defender el AVC.
    Saludos,

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  10. marinovic, no entiendo muy bien de que estas escribiendo hoy.

    Supongamos que no estuvieras escribiendo acerca de la homosexualidad. Hablar de la universalidad de la ley y etc. etc. etc. es con todo respeto simplemente ridiculo,

    La ley, al menos en nuestro pais, refleja los multiples grupos de presion que existen en la sociedad y en sociedades mas semifeudales como la nuestra refleja particularmente el poder de la clase religiosa/economica mas predominante.

    En la parte religiosa refleja el catolicismo, ejemplo pildora del dia despues, escandalo por el uso de preservativos, la mayor cantidad de feriados en casi en el mundo, falta de educacion sexual en los colegios, capellanes pagados con nuestros impuestos, sacerdotes que pueden declarar por oficio, etc. etc.

    Pero supongamos que dejamos fuera el problema religioso (que seamos honestos, en el caso del tratamiento de los homosexuales es lo unico que cuenta. No es casualidad que los ultracatolicos esten todos alineados con una postura).

    Las ventas atadas de los bancos reflejan la "universalidad de la ley"?. Los escandalos de la tarjetas como la CMR y otros reflejan la "universalidad de la ley"? El hecho de que LAN haya sido multada por 66 millones de dolares en USA y que en chile la cifra seria cero (ver caso farmacias como ejemplo) no refleja tambien que la ley es un traje hecho a la medida?.

    Cuanto pago el empresario que encerro a sus empleados?. Donde esta el juicio al empresario que ingreso "astutamente" mercaderia como ayuda humanitaria?. Cuantos años de carcel enfrenta el empresario del caso paraguayos?, Que paso con la marihuana que encontraron en un fundo en concepcion? Que creen ustedes que pasara con el ministro que despidio a su trabajadora embarazada?

    La ley no castiga todo eso y si lo castiga permite excepciones?

    Y la ultima vez que mencione estas irregularidades Marinovic establecio que solo eran unos pocos los que hacen eso. Suponiendo que sea cierto (que claramente no lo es) acaso el castigo de la ley es inversamente proporcional al numero de sus infractores?. Porque esas personas se salen con la suya, aunque sea una sola, a lo mas con una multa pauperrima?. Porque no se permiten subir las multas?, porque no se pueden abrir mas bancos en chile?, porque las AFPs cobran las comisiones que estan entre las mas alta del mundo?. Saben cuanto costo que se acepten la demandas globales contra empresas en Chile?, antes cada usuario tenia que demandar por separado a una empresa por el mismo problema.


    La respuesta a todas esas preguntas es simple. En nuestro pais la ley es simplemente un reflejo de los intereses, religiosos y economicos, de la clase dirigente.

    Nada mas que eso.

    Decir las cosas por su nombre seria realmente dejarnos de eufemismos. No seamos ingenuos por favor.

    No hablemos de privatizar la ley. La ley ya es privada.

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  11. Discúlpeme, pero no entendí todo en su argumentación y como me interesa entenderla me gustaría que me respondiera algunas preguntas. ¿como diferenciamos el interés particular del interés de la sociedad? Lo que pasa es que para para mi el hecho que los homosexuales puedan casarse no es un “interés particular”, solo diré un par de razones (pero hay muchas más); primero por que es la deducción lógica de un principio más general que claramente apunta al bien común (igualdad ante la ley e igualdad de derechos); segundo por que si alguna vez tengo un hijo gay, quiero que tenga los mismos derechos y deberes que el resto de los ciudadanos (pasa hasta en las mejores familias). El segundo argumento, lo podría cambiar, para ponerlo a prueba con el velo de ignorancia de Rawls y sin lugar a dudas en las condiciones de ese experimento mental el matrimonio homosexual aparece como justo y moral.
    Mi otra incomprensión, es sobre que es lo que usted entiende por grupos marginales. ¿es una consideración estadística o de centralidad (política, económica, mediática, etc.)? Me imagino que entiende que en el primer caso sacamos del dominio de la ley muchas pero muchas cosas (los empresarios son marginales, los trabajadores de cualquier rubro son marginales y hasta los abuelitos son marginales...)y en el segundo estarías apoyando las tesis Foucault que defienden claramente, y por razones que no tienen que ver con su propia homosexualidad, que las agrupaciones homosexuales deban luchar por la definición del estatus legal de las relaciones de personas del mismo sexo (« Choix sexuel, acte sexuel », texte 317, Dits et écrits 1954-1988, vol. IV, Gallimard, 1994, p. 322).
    finalmente me pareció interesante lo que dice sobre la adopción, pero ese argumento juega en su contra, ya que si en algo hay consenso, en la literatura científica, es que la prioridad numero 1 para el bienestar de los niños es que sean adoptados muy rápidamente a parejas o individuos heterosexuales u homosexuales (los riesgos son mucho mas importantes fuera de una familia). Después, la gran mayoría de los estudios muestra que hay diferencias significativas (estadísticamente) entre el bienestar y orientación sexual de niños adoptados por parejas homosexuales y heterosexuales (puedo buscar la referencia de una revisión de la literatura de todos los articulos ISI sobre el tema dentro de un periodo de tiempo).

    Saludos

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  12. Me sorprende que digas que "lo que piden los homosexuales no es tener acceso al matrimonio (que lo tienen)". Es cierto, se busca algo más, pero eso nunca se ha buscado por medio de leyes, sino creando conciencia acerca de lo primitivas que son ciertas discriminaciones...
    Pero efectivamente desean tener acceso al matrimonio, y al decir que ya lo tienen pecas de lo mismo que criticas: "ley no puede ser un instrumento que esté a merced del capricho de los diferentes y múltiples grupos de interés". Han sido los sectores conservadores quienes siempre han insertado al debate de la regulación matrimonial cuestiones morales. Acá no se trata de lo bueno o malo de nada, como tú lo dices "la ley busca promover conductas que hagan posible la vida en común y correlativamente, prohibir aquellas que no la permitan", es un ideal, pero la ley efectivamente se encuentra hoy al servicio de un grupo de interés: quienes quieren casarse con alguien de distinto sexo y quienes quieren que eso no cambie.
    El matrimonio nunca ha tenido por único objeto la regulación de la familia (hijos), ese es sólo uno de sus elementos. Por lo demás, nadie ha negado nunca el matrimonio de parejas heterosexuales sin capacidad de engendrar. Y no es porque la adopción sea forzosa, es porque tienen el derecho de hacerlo, con quien hayan elegido como su pareja; esa facultad, en condiciones de igualdad, es la que pretenden todos. Esta argumentación que te escribo no tiene nada de marginal: Tú PUEDES casarte con el hombre que ames y que te ame, sin ningún otro requisito; ¿por qué yo no?

    (Entreparéntesis: me da risa que, de todas formas, sea más gente 'en contra' la que se indigne y te lea y siga leyendo... En fin)

    Yo también me opongo jeje
    Saludos.

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  13. Tere, primero que todo, que tu pensamiento sea que el matrimonio es exclusivamente para tener hijos y para protegerlos a ellos, creo que es una posición netamente cristiana. El matrimonio en nuestro páís tiene muchos más ¨beneficios¨que el de proteger a los hijos.

    Además de eso, me parece una falta de respeto, que digas: ¨los homosexuales se pueden casar, con pareja de otro sexo¨, sinceramente crees que sería mejor que los homosexuales volvieran a esconderse y a llevar una doble vida? Porque creeme que hay muchos homosexuales que podrían hacer el papel de maravilla y terminar casado contigo o con una de tus hijas.

    Mencionabas que las leyes no están para unos pocos, pero dejame que te diga. Que pasa con los indigentes? Por qué tenemos que preocuparnos tanto de ellos sin son una minoría, incluso mucho menor que la de homosexuales? Si seguimos tu lógica este gobierno sólo debería estar gobernando y haciendo leyes para la clase media heterosexual.

    Finalmente, repitiendo, sigo esperando que pongas el estudio donde dice que los homosexuales son más promiscuos que los homosexuales, ya que insistos que si escribes cosas, debes al menos tener el respaldo de lo que escribes, por si alguien te pregunta, como ahora, de donde sacaste esa información.

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  14. Otro DETALLE, creo que es importante que la gente sepa, que más allá de lo que tu puedas pensar, la homosexualidad desde 1973, dicho por la OMS, nNO SE CONSIDERA UNA ENFERMEDAD.

    Si uno dice que hoy en día la Hipertension arterial no es uan enfermedad ni una anomalía, creo que mucha gente saldría diciendo que sí lo es y esto es debido a que fue catalogada como uan en algum momento y entro a nuestra consciencia. Lo mismo pasa con la homosexualidad, no es que tu puedas tener una ¨parada¨ de que es una anomalía, es como si la tuvieras de la hipertension. Ya fue deshechada la idea de que lo fuera. Y hace bastante tiempo.

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  15. Este escandalo de "La Polar" sera un nuevo test de la "Universisalidad de la Ley", el "bien comun" etc.

    No vamos a tardar mas de un par de meses en darnos cuentas que los catolicos desempolvan toda la artilleria filosofica y Tomista solo cuando se trata de problemas de dormitorio. Quien duerme con quien, si estan casados o no estan casados, si se divorcian o no se divorcian etc. Nunca ha existido una religion mas obsesionada con el sexo que la catolica y los resultados estan a la vista en los escandalos que han protagonizado.

    Lo mas probable, y se los firmo, es que vamos a descubrir dentro de poco los lazos existentes entre los que perpetraron esta estafa, y los grupos elitistas del ultracatolicismo. Tal como sucedio en el caso colusion de las farmacias.

    No puede ser de otra manera, estos grupos hacen todo lo posible por capturar a personas con poder y dinero, no importan mucho la etica que tengan. No creo que hayan dejado de capturar a estos gerentes.

    Y tambien se los firmo. Las Marinovics en general no van a disparar artilleria de aquino, aristoteles, o el que sea hablando del bien comun, del "derecho natural", de la "universisalidad de la ley", no "a privatizar la ley" y de enviar a estas personas a la carcel, lugar donde estarian en cualquier pais serio del mundo.

    Y finalmente le entrego otra cosa firmada. Las posibilidades de que estos estafadores esten presos es casi nula.


    Despues de todo este no es un problema de dormitorio, sino que algo normal en un pais fundo. Alguien se toma un atajo, golpea la mesa y se queda con todo lo que cae al piso. Y luego a lo Julio Iglesias, "...la vida sigue igual...".

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  16. Me sorprendió sobremanera la acabada comprensión de la ley que expresa Teresa Marinovic en su columna. Reconoce que la ley es una manifestación imparcial referida a la vida en comunidad citando a Kant a tal efecto, y, asombrosamente a mi juicio, reconoce una cuestión que jamás había escuchado fuera de un aula de una escuela de derecho: que la ley no posee fines moralizantes, sino sólo prohíbe situaciones consideradas como males sociales. Hasta ahí, la columna es impecable. Sólo falla cuando no reconoce que la ley no sólo prohíbe, sino que permite y manda también.

    En materia de derecho civil, como es el caso del matrimonio, el concepto de que la ley manda, prohíbe o permite es bien patente. La ley manda cuando autoriza ciertas conductas bajo la premisa de que no afecten intereses privados que parecen dignos de tutela en aras del interés general de la sociedad; prohíbe cuando la conducta no puede ser tomada bajo ningún punto de vista como beneficiosa para la sociedad y peligrosa para el interés privado; y por último, permite cuando entiende que es el mejor modo de realizar intereses privados que no se contraponen al interés social.

    Ese ejercicio de ver cuáles son los fines de la ley de acuerdo a su contenido debe trasladarse al derecho de familia. Y acá es donde se cae la columna en su totalidad: no hay un interés social relevante en la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo. Al revés de lo que plantea la columnista, la adopción legal del matrimonio entre personas del mismo sexo no corresponde a una cuestión de aceptación social sino a una cuestión ligada a la propia institución del matrimonio: que es el amor mutuo que se profesan dos personas que han elegido vivir en común, auxiliarse mutuamente y eventualmente, procrear.

    Es obvio que esta concepción no ha permanecido inalterada a lo largo de los siglos: el amor mutuo como base del matrimonio aparece recién en la literatura inglesa de mediados del siglo XVIII, como bien apunta Charles Taylor, pero también hay que reconocer que esa concepción desplazó completamente a las anteriores, incluida aquella en que el matrimonio era simplemente un medio para procrear.

    Además, el argumento de la columnista adolece de un defecto esencial. El tema de la aceptación social parece haber sido resuelto en la medida en que constituye una práctica normal: ello llevó a su despenalización, en el caso de la homosexualidad masculina, y a su despatologización, en los años setenta. Que se plantee el tema de la posibilidad de existencia de un matrimonio homosexual implica que se ha adquirido un grado de madurez social sobre el tema que permite el planteamiento de la discusión, lo que tiene como sustento su aceptación social.

    Por lo demás, contrariamente a lo que cree la columnista, la finalidad de procrear ha sido largamente superada a lo largo de los años. Tal vez don Luis Claro Solar, allá a principios del siglo veinte haya tenido en cuenta esas ideas, pero ya sus sucesores estimaban que la finalidad de procrear era accesoria al matrimonio producto de la existencia válida de matrimonios con personas infértiles o incluso en artículo de muerte. A lo más, se estimaba en los '50 que ninguno de los fines asignados al matrimonio (vivir juntos, auxiliarse mutuamente y procrear, según reza el Código Civil chileno al definir la institución) era preeminente por sobre el otro.

    Por último, cabe recordar que el Derecho no sólo interviene cuando hay hijos de por medio. La sola existencia del divorcio refuta ese aserto: en la medida en que haya que disolver el vínculo matrimonial se acudirá a la intervención de la ley, pero puede no haber hijos de por medio, sino sólo bienes y en ocasiones nada.

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